Reseña: The Smoggers - Get Stoned On Fuzz (Soundflat Records, 2019)




A pesar de lo complicado que resulta en la actualidad el tener y mantener una banda de un género que no goza de popularidad masiva como el garage, existen ejemplos como The Smoggers que lo hacen ver sencillo. Su trabajo los convierte en uno de los grupos más prolíficos que hay y sus integrantes parecen no tener la intensión de detenerse.

Desde su concepción hace una década el quinteto no ha dejado que transcurra un año en el que exista al menos un lanzamiento discográfico. Hace apenas unos meses presentaron un 7" con dos temas inéditos (del que ya escribimos una reseña) y ahora está listo su cuarto LP.

Detrás del título directo y conciso de Get Stoned On Fuzz se encuentran 10 canciones que amalgaman la psicodelia con el punk, el rock & roll y los sonidos tenebrosos que asemejan visitar un oscuro panteón a media noche.

El trabajo no pierde el tiempo en introducciones forzadas ni explicaciones innecesarias. Desde el primer segundo de la abridora "Losing My Mind" se escucha a un conjunto seguro de su sonido que se adentra por completo en el garage-punk. 

Otra cualidad de The Smoggers es la capacidad para adaptarse tanto al inglés como al español. Aunque en este álbum abundan las composiciones en la lengua de Shakespeare, una pieza que destaca es "Nunca Más", cantada en castellano y que trata sobre el desamor y olvidar a personas que no valoran la compañía que tienen a su lado.

A su vez, el combo destaca por la reapropiación que hace de "13 Women" de Bill Haley And His Comets. En este caso, el rítmico contrabajo es cambiado por un hipnótico teclado que parece salido de una película de terror. No existen rasgos que queden de la versión original porque el resultado es completamente diferente aunque igual de disfrutable.

Pero los homenajes no son sólo para las influencias extranjeras sino también para los grupos nacionales. Es por eso que el quinteto realiza un cover de "Radio Go" de Los Macana, una leyenda del primigenio garage que surgió en los ochenta en Madrid. Se conserva la fiereza y oscuridad de la pieza original aunque ahora se le inyectan fuertes dosis de energía.

El matrimonio que muestra el teclado con las guitarras atascadas de fuzz es la clave dentro del sonido del álbum. El objetivo no es crear algo revolucionario sino tomar lo mejor de estilos ya existentes y obtener como resultado un potente cóctel sonora que causará adicción en todos los que se atrevan a escucharlo.


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